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Realismo socialista en el fútbol

El 2 de mayo de 1986, pocos días después del desastre de Chernobyl, el Dynamo Kyiv de Valeriy Lobanovskyi se enfrenta en la final de la Recopa de Europa a la Atlético de Madrid. La final se celebra en el Stade de Gerland de Lyon.

El Dynamo de aquella época era la gran potencia del fútbol soviético, rumbando hacia el duodécimo de los 13 títulos nacionales en la Liga Soviética. Lobanovskyi había desmantelado a la competencia, aplicando en el césped, tanto en los entrenamientos como en los partidos, el análisis que había aprendido en la Escuela Politécnica de Kiev, en una época en la que la capital ucraniana era el centro del desarrollo de la informática y la cibernética.

Junto a Lobanovskyi trabajaba en el análisis Anatoliy Zelentsov, quien ocupaba el cargo de director en el “Centro Científico del Dynamo Kyiv”. Ambos cambiaron la era del fútbol, transformando el desarrollo del juego de la inspiración a cálculos analíticos, mediante el uso de datos y la elaboración de modelos.

En la final de la Recopa de Europa, el Dynamo se adelantó ya desde el quinto minuto con un gol de Zavarov, quien jugaba en la posición de mediocampista ofensivo, en un sistema 4-4-2 con rombo. Sin embargo, en el minuto 85 se produce una jugada que constituye la representación más característica del desarrollo analítico de un idiosincrático realismo socialista futbolístico.

Desde la banda, el mediocampista izquierdo Vasyl Rats desciende por la zona, sorteando a dos rivales, y entrega el balón hacia adentro a Belanov, quien se encuentra cubriendo el espacio desde la derecha; este, apenas recibe la salida de los defensores, deja el balón a Yevtushenko, y antes del último defensor, éste levanta el balón para Blokhin, quien no puede evitar enganchar a Ubaldo Fillol para sellar, en esencia, la conquista del trofeo.

Un cuadro futbolístico, un instante en el gran film de la evolución histórica del fútbol.